La Solidaridad Internacional

La solidaridad internacional se comenzó a gestar una vez comienza el periodo de libertad de asociación (una vez muere el dictador Franco y comienzan los procesos de democratización) y nace ligada a los Comités de Solidaridad con América Latina, en ese momento con los movimientos sociales reprimidos por las dictaduras de Chile (conmemoración de los 11 de septiembre), Argentina (solidaridad con las Madres de la Plaza de Mayo), Uruguay, Paraguay, etc. En los años 80, y en ocasiones en paralelo a que estos países entrasen en democracias formales, se desarrolló de una forma muy intensa la solidaridad con los procesos de lucha popular que se dieron en Centroamérica ante situaciones de desigualdad y terrorismo de estado.

Especialmente entusiasta fue el apoyo a la Revolución Sandinista de Nicaragua, pero igualmente se crearon Comités de Solidaridad ante la lucha en El Salvador y Guatemala, y contra el bloqueo de Cuba.

En Valladolid también se desarrollaron los comités de solidaridad con América Latina, en un sólo colectivo, que posteriormente se reunía en comisiones por países.

El final de los años 80 supusieron por una parte la bajada de estos movimientos de solidaridad, aunque se abría otra vía: la formación de ONGDs, ante el escenario de que España pasase a ser un país donante de ayuda. Estaría bien ponerlo resumido pero amplio.

Las ONGDs y colectivos sociales se unieron en la campaña porque el Estado dedicase el 0,7% del PIB en reducir las desigualdades con los países empobrecidos, lo que desembocó en la Acampada en el Paseo de la Castellana, que se propagó a otras ciudades. En Valladolid fue en la playa de las moreras y duró más de un mes.

Fueron tiempos de lucha y de esperanza. La incidencia del movimiento por el 0,7% fue evidente, pero las metas no se han alcanzado 15 años después, aunque sí se profundizó en una conciencia y una práctica de aportación a la Ayuda Oficial al Desarrollo.

Sin embargo, hoy nos encontramos ante un auténtico mosaico de Organizaciones, que tenemos el deber de unirnos y reflexionar juntas desde una perspectiva crítica, que haga que la AOD supere las inercias de neocolonialismo e intereses comerciales que en ocasiones la mueven.

El trabajo en en red, de organizaciones sociales es fundamental. Últimamente se ha constituido la Alianza para la Soberanía Alimentaria, que trata estas cuestiones, la plataforma Quién Debe a Quién, etc.

También trabajamos con las Coordinadoras de ONGDs, en Castilla y León la CONGDCyL, en la que EntrePueblos trata de llevar aquellos debates que son imprescindibles para que el movimiento de Solidaridad Internacional siga siendo una herramienta para la emancipación de los pueblos del sur.

El siguiente artículo, reflexiona en torno al cumplimiento de los 20 años de EntrePueblos, y está escrito por Manuel Espinilla, presidente de EntrePueblos, y miembro de la OT de Valladolid:

En ENTREPUEBLOS llevamos más de 20 años intentando ser coherentes. Coherentes con el proceso seguido en estos años, desde que muchos grupos de solidaridad con Nicaragua, Guatemala y El Salvador, a un lado y al otro del océano, discutieran y aprobaran la necesidad de crear una nueva estructura organizativa. Antes fueron personas que huían de dictaduras en Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay, … las que nos demandaron esfuerzos de comprensión y solidaridad hacia la represión y violencias que vivían en sus países.

Nuestras raíces se anclaron por tanto en el contacto y conocimiento con personas y realidades que nos demandaban esfuerzos de denuncia y justicia para sus pueblos y comunidades. Con toda seguridad no hemos conseguido esa coherencia siempre, y nos habremos equivocado en muchas ocasiones en no hacer o decir lo que se hubiera podido esperar de nosotros/as, pero siempre hemos tenido presente esa necesidad de análisis de coherencia, para no frustrar las expectativas que personas y colectivos pusieron en aquella nueva organización.

El final de la “guerra fría”, que sembró Centroamérica de cadáveres, con sus “guerras de baja intensidad”, dio paso a la firma de los Acuerdos de Paz, que si bien dieron por finalizados los conflictos armados en la zona, no así las causas que los desataron, se llevaron por delante también a la mayor parte de los movimientos sociales que los enfrentaron y resistieron en los años 80. La derrota en 1990 del FSLN en Nicaragua y la irrupción del EZLN en México en 1994, son dos momentos históricos también importantes de reflexión política para Entrepueblos, por lo que esos hechos significaron de fracaso y esperanzas en la construcción y apoyo a organizaciones sociales con pretendida transformación social. Pero es el nacimiento del movimiento “altermundista”, nacido en Porto Alegre, al grito de “Otro mundo es posible”, y continuando en otros foros y encuentros mundiales, lo que da una nueva perspectiva de incidencia social y política al movimiento de solidaridad internacional.

No podemos olvidar tampoco la importancia que han tenido en este contexto las luchas en defensa del pueblo Palestino frente a la ocupación sionista de sus territorios, ni del muchas veces olvidado pueblos Saharaui, con el que seguimos teniendo una deuda con su futuro. La caída del Muro de Berlín y el fin de la URSS, la irrupción de China e India en el mundo “globalizado” dibujan un nuevo panorama internacional donde las ilusiones de un orden internacional más justo y solidario se esfuman dando paso a la versión más depredadora del capitalismo.

Las circustancias internacionales y motivaciones políticas que nos impulsaron a crear ENTREPUEBLOS han cambiado en estos 20 años de manera sustancial (…) El internacionalismo militante, político y solidario, que nos animó a buscar metas de justicia y liberación, animados por la resistencia de los movimientos populares centroamericanos, dio paso con el tiempo a otras formas de entender la solidaridad desde una perspectiva más amplia y más compleja: la “cooperación solidaria”.

(…) Muchos conflictos armados, crisis alimentaria, financiera y energética, desplazamientos de población, explotaciones irregulares, daños ambientales que perpetuarán el cambio climático y nuevas formas de colonialismo seguirán siendo el fruto de la codicia por los recursos. La Soberanía Alimentaria, la cancelación de la deuda externa, el freno a la militarización, y la defensa de los territorios indígenas y campesinos deben ser los caminos, desde la coherencia y el impulso de nuevas redes sociales en el “Norte” y en el “Sur” para enfrentar esos nuevos retos.

Desde ENTREPUEBLOS queremos imaginar otros futuros posibles, con novedosos y originales movimientos sociales, con nuevas formas de resistencia, con orgullo en fin de lo que somos y con las esperanzas e ilusiones puestas en la búsqueda de nuevas estrategias que enfrenten los difíciles retos que se plantearán en esta impredecible coyuntura de transición internacional.

Extracto del artículo de introducción a la publicación de 20 años ENTREPUEBLOS.

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